HOMENAJE A JUAN MUÑOZ MARTÍN

 
JuanMunozMartin

 

 

 

garrapata                                                                                                                                     fray perico

Por estas playas salvajes de las letras se han paseado nombres ilustres: Emerson, Ítalo Calvino, nuestro querido Gabo… Ahora me dispongo a hablar de un autor que no aparece en las circunspectas reseñas literarias ni figura en la lista de los más vendidos. Nadie con ínfulas de alta cultura y distinción le nombraría porque es un escritor de literatura infantil y juvenil, al menos hasta donde yo sé. Pero a mí las ínfulas me dan bastante igual y tengo una deuda de gratitud con este hombre.

 

Si hoy soy un contumaz lector y escribo algo de vez en cuando es, en buena medida, gracias a Juan Muñoz Martín y sus imaginativos y divertidísimos libros con los que he reído y disfrutado cuando era niño. Ya bastante crecidito, he hecho en ocasiones un alto entre Kant, Aristóteles y Nietzsche para leer sus libros.

 

 

Tendría unos ocho años cuando leí las Nuevas Aventuras de fray Perico, un regalo de una prima de mi madre. Allí se me abría, desde la ventana de la imaginación, el mundo de aquellos simpáticos y algo locos frailes. Jamás un convento fue más animado, lleno de ocurrencias chistosas y anécdotas surrealistas que traslucían la ingenuidad, bondad y a veces malicia sin dientes de los afanosos frailes. Fray Perico, sus compañeros de trajines, y el entrañable burro ‘Calcetín’ se grabaron para siempre en mi corazón como amigos inolvidables que estaban en todo momento allí, en su apacible convento, para alegrarme cuando las cosas fueran mal. Y cuando fueran bien, para hacerme saltar los mocos de risa.

 

 

El pirata ‘Garrapata’ ya es otra cosa. Es un maleante ambicioso y pendenciero bastante alejado del ambiente idílico de los pacíficos frailes. Pero tiene también su lado generoso, como todos los piratas.  Aquí está su retrato para que se hagan una idea:

 

 

Garrapata era un hombre feroz y barrigudo que tenía una pata de palo y un garfio de acero en vez de mano. Era el terror de Londres. Tenía la nariz gorda y colorada como una berenjena y la cara picada de viruelas. Le faltaba media oreja y llevaba un parche negro para taparse un ojo de cristal. Por lo demás no era demasiado feo. Vivía escondido en una alcantarilla y sólo salía por las noches a las tabernas del puerto, llenas de forajidos como él”.

 

 

La semblanza es apasionante. A partir de ahí comienza una serie de andanzas totalmente alucinadas a bordo de un barco pirata, combatiendo contra piratas desalmados, fantasmas poco aseados… Con los amores imposibles de Garrapata y la tan bella como sensible Floripondia, las traiciones de Pistolete y Comadreja. Estas desmesuradas y surrealistas historias del pirata Garrapata me enseñaron que no hay límites al escribir un cuento, todo lo que se narre está bien dentro de unas mínimas normas de coherencia. Años después el relato de un tipo que despierta convertido en cucaracha me mostró, de un modo más sombrío, la misma enseñanza.

 

 

He visto, mirando en la sacrosanta wikipedia, que Juan Muñoz sigue vivo ya con una respetable edad (casi ochenta y cinco tacos). Así que llego a tiempo al homenaje antes de que se marche y me haga una faena. De manera que, Juan, si lee usted esto, tómese una copa a mi salud. Yo me tomaré una a la suya. Que Dios le dé muchos años todavía para contar más historias y escribir las que pueda con sus pasos por esta tierra ingrata, a veces feliz y jubilosa gracias a los empecinados como usted.

 

 

Anuncios

2 comentarios en “HOMENAJE A JUAN MUÑOZ MARTÍN

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s