LAS MALETAS DEL VIAJERO, JOSÉ SARAMAGO

 

maletas saramago

 

Esta antología de artículos de prensa llegó a mis manos por casualidad. Los compañeros de piso hicimos el famoso juego del ‘amigo invisible’ allá por las navidades del 99. Tampoco hace tanto. Entonces lo único que sabía de Saramago era que le habían dado el Nobel un año antes. Así que me sumergí en las páginas de este libro con el ánimo reverente y atento. Y no fui defraudado.

 

Pronto las palabras del portugués nos enredan con sus evocaciones insospechadas, su personal manera de verse y de ver lo que le rodea. Resulta curioso notar como, aunque no tengo casi nada en común con Saramago, siempre me resulta estimulante su lectura. Con el gesto pacífico de quien extiende su mantel bajo un árbol, para comer arrullado con la charla cantarina de un río, deja caer sus opiniones que parecen inocentes. Pero no son inocentes, sus frases son como misiles silenciosos teledirigidos por el color especial de su mirada. No, no son inocentes, pero el sentido del humor y la ironía comprensiva y humana aligeran el tono. Por ejemplo cuando está en el Museo Británico viendo las esculturas arrancadas del Partenón:

 

Me había dado cuenta de que en los museos ingleses no hay nadie en la puerta, con el papelito en ristre, en plan de cobrador de entradas. Hay, eso sí, dispersas por las salas, unas cajas de tapa de cristal, con su correspondiente ranura, donde el visitante es invitado a dejar su contribución monetaria, y donde un aviso nos informa de que ese dinero se destina a la compra de obras de arte para el museo. Todo esto lo había visto, sí, y me había parecido curioso y civilizado, sin más.

 

Pero, repito, el Museo Británico fue mi camino de Damasco. Allí comprendí que los ingleses, avergonzados de tanto robo estimulado o consentido, intentaban hacer olvidar sus fechorías tendiendo ahora la mano a la caridad pública. Comprendí que, pobrecillos, vivían ahora atormentados por los remordimientos, y sentí pena. Sentimental, con mis ojos húmedos de lágrimas lusitanas, abrí la cartera, extraje media libra generosa y la metí por la ranura.

 

Ahora, después de esto, os puedo asegurar a todos que Inglaterra jamás volverá a caer en la tentación. Está reuniendo dinero para comprar el Museo del Louvre con todo su relleno, en buena y debida forma, por su justo valor. Perdone el lector la broma: la culpa es de este mundo loco en el que nos vemos obligados a vivir”.

 

Los afortunados que entretengan los calores estivales en la playa, o en el secano, o quienes como yo nos tenemos que fastidiar un año más en el monótono aroma del hogar, pueden echar mano de esta colección de historias menudas y opiniones. Porque si algunas le aburren seguro que otras le estimulan y agradan, que es lo bueno de los libros tan variados.

 

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3 comentarios en “LAS MALETAS DEL VIAJERO, JOSÉ SARAMAGO

  1. Saramago es uno de mis escritores nobeles favoritos. Si has tenido la oportunidad de leer: “El año de la muerte de Ricardo Reis” posiblemente coincidas en que es un libro memorable, una obra maestra.
    Un abrazo para vos y buen fin de semana ★★★
    Aquileana 😀

    • La verdad es que de él sólo leí este libro y ‘El Evangelio según Jesucristo’. Me quedo con tu recomendación porque ese hombre realmente tenía una forma muy personal de escribir y siempre resulta estimulante acercarse a sus libros. Lo mismo te digo, a disfrutar del finde. Un abrazo.

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