EL ARTE DE AMARGARSE LA VIDA

el arte de

Muchos filósofos y moralistas dijeron que el ser humano tiende por naturaleza a buscar la felicidad. ¡Qué ingenuos fueron! Paul Watzlawick se dio cuenta de que nos gusta mucho más amargarnos la vida, y lo plasmó en este libro. Y para ello enumera los pasos a seguir para ser un perfecto amargado, no vayamos a equivocarnos por lo que sea y acabar siendo unas vulgares personas felices.

 

En una charla, el periodista y escritor Víctor Amela comentó que lo más revolucionario que había oído era una frase de un chico que dio la vuelta al mundo en bicicleta o algo así. El chaval dijo que la vida es muy fácil.

 

Así, sin pan, a palo seco. Digieran ustedes la frase. Con todo lo que vemos en los telediarios y los periódicos cada día, con lo revuelto que está el patio, imagínense lo que supone esa afirmación. Podemos desecharla a bote pronto con una sonrisa de conmiseración diciendo: ‘al chico ese le hace falta otra vuelta al mundo para darse cuenta de la película’. Pero también nos puede servir para relacionar esa afirmación con el libro de Watzlawik y lo que supone. La vida es difícil, vale, pero ¿por qué? ¿Es complicada en sí misma o nosotros la complicamos? ¿Ambas cosas?

 

Vamos a ver qué dice Watzlawick. El doctorado cum laude en amargarse la vida sigue estas pautas a rajatabla:

 

1 Es siempre fiel a sus ideas, sin plantearse que puedan estar equivocadas. Para él el mundo debería ser de esta o de la otra manera y por eso nunca está a gusto, porque no vive en el mundo real, lo que es, sino en el ‘debe ser’ que sólo existe en su cabeza.

 

2 Dicen que el tiempo todo lo cura pero hay varios modos de usar el pasado para convertirse en una persona desdichada:

A. La sublimación del pasado. Para lograrlo, no basta recordar el pasado triste, sino verlo como una época bella y perdida que ya no regresará jamás. No hay que perder la oportunidad de sufrir por las relaciones amorosas pasadas aún y cuando ya no tengan arreglo y a pesar de todas las pruebas de que eso no funciona, como el hecho de sentirte mal y de que tus amigos te digan que te dañas, aférrate a la relación y a la posibilidad de reconciliarte. Lo mejor es dejar de hacer todo y sentarte al lado del teléfono a esperar esa llamada. Si esa llamada nunca llega, busca inmediatamente una relación parecida a la anterior.

B. La mujer de Lot. El ángel le dijo a Lot y a su familia, “Escapa. No mires atrás, ni te detengas”. Pero la mujer de Lot miró atrás y se convirtió en estatua de sal. Hay que vivir de esa manera sin permitir que el presente traiga novedades o felicidad, ni que la vida pueda cambiar 180 grados, aférrate al pasado lo más que puedas.

C. Arrepentimiento. Si has cometido errores DEBES PAGAR POR ELLO CON CULPA, pero para afinar el tormento DEBES SER VÍCTIMA, cuanto mejor si no tuviste cooperación en el asunto. Debes ofenderte ante la idea de remediar la situación y culpar a Dios, al mundo, al destino, a la naturaleza a la sociedad, a los padres, a los parientes y a los amigos.

Escucha canciones deprimentes, presta atención a comentarios del tipo “a este mundo venimos a sufrir”. Piensa que es demasiado tarde para arreglar las cosas, ubícate en la torre de marfil pensando que las heridas jamás se van a curar. Y algo que agrega un plus de sufrimiento consiste en responsabilizar el pasado incluso del bien y sacar un capital de la desdicha presente.

D. Realiza más de lo mismo No soluciones los problemas, sino que haz más de lo mismo. No veas tus esfuerzos vanos y fallidos como fracasos, al contrario aplícate en estrategias inútiles e ineficaces y triunfa en el arte de la amargura. No comprendas que hasta el menor de los organismos se adapta, evoluciona y cambia. Piensa Y AFÉRRATE a que sólo existe una solución. Ello acarrea una doble obcecación: primero que con el paso del tiempo la adaptación deja de ser lo mejor posible y segundo, que junto a ella hubo soluciones distintas. Esta doble obcecación tiene dos consecuencias: primera, convierte la solución intentada en progresivamente más ineficaz y la situación en progresivamente más difícil; y segunda, lleva el peso creciente del mal a la única consecuencia lógica aparentemente posible, a la convicción de no haber hecho todavía bastante para la solución del mal. La fórmula es fácil, se aplica más cantidad de la misma “solución” y se cosecha más cantidad de la misma miseria.

 

3 El perfecto amargado se mete en líos. Vamos a ver un ejemplo:

Cuando un norteamericano y un ruso se quieren disculpar, el primero dice que tiene dolor de cabeza y el segundo, en cambio, tiene dolor de cabeza. Esto lo libera de sentirse mal y lo llena de problemas. Métete en todos los problemas que puedas de tal manera que puedas decir, “me vi envuelto en la situación”. (Al autor parecían no caerle bien los rusos).

 

4. El infeliz no se deja aconsejar por la experiencia sino por sus delirios:

Haz historias sobre lo que los demás piensan, sienten y dicen y luego enójate por ello.

Un ejemplo es pensar en pedir prestado un martillo al vecino, luego buscar las razones por las que el vecino no quiere y sobreinterpreta su conducta, acuérdate de la sonrisa sospechosa, de la evasiva mirada, profundiza en que tal vez tu vecino trae algo contra ti y que no te lo quiere prestar, finalmente cuando estés furioso, toca a su puerta y grítale todo lo que se merece.

Primer ejercicio. Haz un ejercicio muy sencillo, sentado cómodamente piensa en los semáforos e imagina que tienen luz verde hasta que tú llegas. No sucumbas ante tu razón que te dice que hay igual número de semáforos con luz roja y verde, ignórala y concéntrate en los semáforos rojos y piensa que lo hacen a propósito porque tú llegas.

Segundo ejercicio. Igual que con el ejercicio del semáforo, puedes imaginarte toda serie de desventuras, puedes concentrarte en el por qué la puerta tiene un rayón, concéntrate en que alguien te quería atacar, no compruebes que la fisura pudo ser producida por otra cosa, simplemente elabora un historia de todo lo que le pasa y de que todo está contra ti, tanto las circunstancias como las personas.

Tercer ejercicio. Cuando te hayas convencido de algo nefasto, consúltalo con tus amigos y conocidos y recuerda que si alguien quiere dañarte no te lo va a confesar, así que quien se esfuerce por disuadirte posiblemente esté implicado en un complot contra ti, sino ¿Qué necesidad tienen de esforzarse tanto? De esta manera comprueba que no sólo los rusos se meten en problemas, sino que tú también tienes esa capacidad. Si esto no es suficiente busca a un experto que sin comprobar la realidad te ayude a salirte aún más de ella.

 

5 Un amargado como Dios manda no soporta a los extranjeros.

Pensar que nosotros somos la medida de todas las cosas, el término medio y el patrón para medir a los demás hace que veamos como raros, ignorantes y mediocres a los demás, a quienes no son como nosotros. No entendemos a los extranjeros y sus costumbres pues pensamos que los normales somos nosotros. Esto nos torna intolerantes, insatisfechos y no da el placer de amargarnos porque las cosas no son como nosotros queremos.

(Resumen tomado de la página:http://www.psicoterapiaintegral.com/Articulos/El%20arte%20de%20amargarse%20la%20vida.pdf)

 

Y algunos otros consejos que ya leerán ustedes en el libro si les interesa.

Lamentablemente no todos conseguimos ese nivel de pericia y nos quedamos en un rango más bien de aficionado. Pero no hay que darse por vencido. Siga usted, amable lector o lectora esos convenientes pasos y conseguirá ser una persona totalmente desgraciada e infeliz. No me den las gracias y pónganse a practicar. Hasta pronto.

Anuncios

2 comentarios en “EL ARTE DE AMARGARSE LA VIDA

  1. La simplicidad es uno de los mayores logros que podemos alcanzar. Y no hay que hacer nada especial para ello. Yo estudié filosofía pura y me inflé de repasar teorías, Platón, Aristóteles, Descartes, Kant… Y sin embargo, el pensamiento más refinado que he encontrado, para mí muy superior a cualquier filosofía, es el zen. ¿Y qué dice el zen que sea tan extraordinario? ‘Cuando tengas que fregar los platos, friega los platos’, ‘cuando tengas que pensar, piensa’, ‘cuando vayas de fiesta, ve de fiesta’. Es decir, permanece en el instante, en lo que estás haciendo o siendo en ese momento y no lo empantanes todo con tus pensamientos, expectativas, creencias. La gente se hace una falsa idea de lo que es el zen, creen que consiste en que te dé igual 8 que 80, medites diez horas al día y tengas una angelical sonrisa de iluminado todo el día. Pero no, el virtuoso de ese arte, cuando está en reposo está perfectamente relajado, pero permanece atento. Y si tiene que saltar ante cualquier imprevisto, salta como un gato porque está preparado. En resumen, simplicidad.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s