CANTOS DE LA MAÑANA, DELMIRA AGUSTINI

cantos de la mañana

En este día contra el maltrato a la mujer, y pendiente ya de escribir un nuevo artículo desde hace días, ha brotado en segundos la dirección para estas palabras de hoy: Delmira Agustini, sus Cantos de la mañana. Delmira fue una poeta uruguaya, un espíritu libre, melancólico y ardiente que sufrió en carne propia la estupidez, cobardía e injusticia del crimen que se denuncia hoy: su exmarido la mató suicidándose después. En esa tristemente conocida coreografía de la muerte que enloquece a algunos hombres que no saben dejar ir a una mariposa. La aplastan con sus torpes y miserables manos sin haber comprendido su belleza, dignidad, y grácil vuelo que no eran para ellos.

Quedé prendado de los versos encendidos, románticos, sensuales y trágicos de Agustini cuando leí el monumental Libro de réquiems de Mauricio Wiesenthal. Precisamente cerré el post referente a aquel libro con algunos versos suyos, como este:

‘No hay lágrimas que laven los besos de la muerte’.

 

La muerte la visitó como una tempestad inesperada en medio del brío de la primavera, sólo tenía veintisiete años.

El anterior verso está en el libro que hoy nos ocupa, Cantos de la mañana, y pertenece a un soneto alejandrino que con otro poema es llamado Elegías dulces. Aproximémonos un poco más a esos cantares de incendiada luna transida:

 

Hoy desde el gran camino, bajo el sol claro y fuerte,

muda como una lágrima he mirado hacia atrás,

y tu voz de muy lejos, con un olor de muerte,

vino a aullarme al oído un triste “¡ Nunca más !”

 

Tan triste que he llorado hasta quedar inerte…

¡Yo sé que estás tan lejos que nunca volverás!

No hay lágrimas que laven los besos de la Muerte…

– Almas hermanas mías, nunca miréis atrás!

 

Los pasados se cierran como los ataúdes,

al Otoño, las hojas en dorados aludes

ruedan… y arde en los troncos la nueva floración…

 

-…Las noches son caminos negros de las auroras…-

Oyendo deshojarse tristemente las horas

dulces, hablemos de otras flores al corazón.

 

 

Delmira Agustini era un remolino ígneo de irisados colores de pasión. Sin haberla conocido me enamora el recuerdo de su voz, esa voz que duerme en sus versos:

 

EL RAUDAL

A veces, cuando el amado y yo soñamos en silencio, un silencio

agudo y profundo como el acecho de un sonido insólito y misterioso,

siento como si su alma y la mía corrieran lejanamente, por yo no sé

qué tierras nunca vistas, en un raudal potente y rumoroso…

 

 

Su poesía tiene un innegable aire romántico y simbólico, como en el poema Supremo idilio, pero también posee profundas raíces griegas: canta a los placeres y su tan misteriosa como gloriosa pulsión; el cuerpo es celebrado como reflejo del alma más que antítesis suya (‘Los ojos son la Carne y son el Alma: ¡mira!’).

 

Recordemos a esta estrella tan radiante como fugaz, Delmira Agustini:

‘¿Nunca llevasteis dentro una estrella dormida

que os abrasaba enteros y no daba un fulgor?’

delmira

 

 

 

Ese fulgor es ya imposible de apagar. Despido este escrito con unas palabras, que no son consejos, a los actores de la desgraciada tragedia de la violencia machista:

 

 

Si sus palabras son mordaces y queman, embrida el temblor de tu hombría y resístelas. Porque la hombría que se abate sobre una mujer ya sólo es cobardía que te arrastra por el muladar. Si no puedes estar con ella, asiste al funeral de tu tristeza, y marcha en paz.

Y si eres víctima de caricias que laceran, huye, busca una salida. Despídete del espejismo de un amor que nunca fue, de la engañosa estampa del vampiro que desea la sangre de tu alegría. Busca la ayuda de las gentes firmes y bondadosas. Y denuncia al vampiro para que no succione más sueños ni robe más vidas.

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13 comentarios en “CANTOS DE LA MAÑANA, DELMIRA AGUSTINI

    • A mí también me encanta ‘el Raudal’. Todos los poemas de ‘Cantos de la mañana’ están muy bien pero es verdad que ese en concreto es muy especial. Es evocador y misterioso. La autora parece moverse entre la presencia tangible del cuerpo y las ensoñaciones del alma. Un abrazote, Aquileana, encantado de tenerte por aquí.

    • Gracias, Ale, eres muy amable. Esta es una entrada que me salió del corazón. Sentí que esta gran escritora tenía que ser protagonista. Y al final, espero que por encima de su tragedia brillen sus versos con un resplandor que sea faro, consuelo e inspiración para las mujeres y hombres que los lean. Un saludo.

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