POESÍA COMPLETA, DE HÖLDERLIN

holderlin poesia

Hölderlin fue el rapsoda inadvertido que caminaba por los campos de Alemania, recordando a sus añorados dioses y héroes griegos. La esplendente savia que animaba a la physis (naturaleza), un torrente de eterno fluir preñado de contrarios emparejados que inspiró su poesía y la exuberante dialéctica de su amigo Hegel.

Sus años de caminar errante me recuerdan un poco a Goldmundo, personaje del inolvidable libro de Herman Hesse, Narciso y Goldmundo, claro. Ambos son almas que persiguen el fulgor de la belleza allá donde se encuentre. Y no temen la intemperie, la soledad, lo imprevisible de los cambios de rumbo que da su existencia. Porque así la quieren, pura y diáfana como Diótima:

 

Ante su choza, el labriego descansa

a la sombra, mientras humea su modesto fogón.

Y el tañido de la campana del anochecer

acoge, hospitalario, al caminante.

[…]

¿Pero yo, adónde iré? Los mortales viven

del salario y del trabajo, y son felices

alternando labor y descanso.

¿Por qué sólo en mi pecho anida

este aguijón que no descansa nunca?

 

Pero la vida de Hölderlin es menos romántica, aunque poeta romántico fuera, y tuvo que ejercer como ‘preceptor pobre de familias ricas’, como dice Federico Gorbea en el prólogo. Sin embargo, quien lleva la riqueza en su interior, como el juglar de Suabia, no sabe lo que es la envidia. La riqueza interior siempre es legítima, y la exterior muchas veces (excluyendo ciertos casos que todos sabemos y huelga comentar).

En cualquier caso, el poeta alemán no fue inmune a la efervescencia que trajo la Revolución Francesa, y, como su amigo Hegel, sucumbió a sus encantos que inflamaban el pecho de los jóvenes. Los anhelos de la sociedad ideal, fraterna (y muy alejada, por cierto, de la Francia de la Revolución) se respiran en Hiperión, su celebrada novela lírica.

En ella se narran los amores de aquel Hiperión (un imaginario griego contemporáneo de Hölderlin que lucha por la libertad de Grecia) y Diótima (personificación de la belleza femenina eterna, del antiguo esplendor helénico ya perdido, y del amor imposible del propio poeta alemán, Susette Gontard).

Y a Diótima, serenidad divina y bienaventurada, le canta el poeta en los versos del libro que hoy nos ocupa:

diotima

¡Diótima, dichoso ser!

Alma sublime por quien mi corazón

repuesto de la angustia de vivir

se promete la juventud eterna de los dioses.

¡Nuestro cielo durará!

Antes ya de verse, nuestras almas,

ligadas por sus insondables honduras,

se habían reconocido”.

 

Antes de que las sombras de la locura se lo llevaran por sus umbríos caminos (como a Nietzsche) tuvo tiempo de viajar por diversos países, ensanchar la mirada por nuevos horizontes. Ningunos tan queridos como los de Grecia:

 

[…] Pero nada hay en el extranjero que ame tanto

como esta tierra donde duermen los hijos

de los dioses, el país en duelo de los griegos.

¡Cómo me gustaría demorarme allá,

en el cabo Sunium,

y examinar tu columnata, Olimpia,

antes que el viento del Norte, desatado,

te arrebate y te suma en el polvo

de los escombros de los templos de Atenas

y sus estatuas! […]”

OlimpiaP

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4 comentarios en “POESÍA COMPLETA, DE HÖLDERLIN

    • A mi también me encanta Hölderlin, y “Caminos de bosque” es un libro exquisito. Casi se le entiende a Heidegger, que suele ser muy oscuro en otras obras. Pero siempre merece la pena hacer el esfuerzo de leerle. Abrazos.

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