SINUHÉ EL EGIPCIO, MIKA WALTARI

 

SINUHÉ

Después de la nueva derrota en las oposiciones a los cuerpos de profesores de enseñanza secundaria, aquí estoy otra vez. Derrotado pero jamás vencido. El amor a la realidad que cultivo, con numerosas evasiones y reniegos, me impide volver la vista hacia otro lado que no sea lo real mismo. Y los hechos muestran que todavía no merezco dedicarme a la enseñanza. Pero insistiremos, y se conseguirá esa meta, pronto o tarde.

Dirá el paciente lector, ¿a qué viene esta monserga? ¿Qué me importa a mí que este tipo apruebe el examen de oposiciones o palme? Tiene que ver con el protagonista del libro que les traigo. En plena invasión, plaga y metástasis del fenómeno Grey, me empeño, una vez más, en proponer un clásico.

¿Quieren entretenerse? Pues lean lo que les parezca. ¿Quieren leer una de las mejores novelas que se han escrito? Pues lean (si no lo hicieron ya)  Sinhué el Egipcio, que, además, es entretenidísima.  Aclaro lo dicho en el párrafo anterior. Sinhué, el que es solitario, es un eterno idealista, soñador, sus ojos quieren ver, su corazón saber, y nunca se conforma con lo que la áspera realidad manifiesta (hasta que es ya un viejo desengañado y apaleado). Y este que escribe, e invoca la aceptación de la realidad y los hechos es, como el solitario protagonista de esta historia, un soñador por vocación.

Es contradictorio, ya lo sé, las personas somos contradicciones andantes. Pero somos capaces, si nos ponemos, de juntar nuestros fragmentos inconexos, para, sin negarlos, construir una obra de arte, nuestra vida. El compasivo e inquieto médico egipcio descubrió su lado realista ya muy tarde, con la mayor parte de pisadas hechas ya en el camino. Y no será porque su fiel esclavo y compañero de aventuras, Kaptah no le quiso abrir los ojos muchas veces. Él era su contrapartida perfecta: práctico, astuto, pícaro. Una mezcla de buen gestor y desaprensivo, como algunos de nuestros políticos.

Esta novela muestra, con trazo fino y sabio, varios hechos universales: las revoluciones son desastrosas, pero no podemos dejar de hacerlas; siempre habrá desigualdades, unas justas y otras no; siempre hay un (muchos) miserable(s) que se apropia(n) de los buenos sentimientos movilizados en la lucha social; y no digamos si estamos hablando de los sentimientos mezquinos.

Hay muchas más enseñanzas en el libro, pero, como les dije, no se limita a esas reflexiones y se trata de una novela muy entretenida. Describe con infinito pormenor cómo era la vida en el Antiguo Egipto, antes y después del gran hereje Akenathón. Vestidos, costumbres, oficios, vicios, creencias… Al cabo de pocos párrafos uno se sumerge en la historia y tanto los sucesos contados como los personajes descritos parecen de nuestro barrio.

Las personas no varían en ciertos rasgos esenciales de una época a otra, como tantas veces se dice. Sólo un progresista muy “hooligan” puede ignorar este hecho. Y los mismos que se suman con entusiasmo a derribar un sistema religioso para entronizar otro, bajo el brillante auspicio de Atón, vuelven luego a los rediles de Amón, esquilados, trasquilados, exhaustos, horrorizados por tanto crimen y sufrimiento. Pero recuperan pronto el entusiasmo. “Vivere non è difficile potendo poi rinascere/ cambierei molte cose un po’ di leggerezza e di stupidità”, dice una canción de Franco Battiato. “Vivir no es muy complicado, si puedes renacer después, y cambiar varias cosas, las frivolidades y tanta estupidez”.

La letra es de la canción L’animale, y el animal humano suele aplicar la receta que dictan esas palabras, pero manteniendo la frivolidad y la estupidez. Desde los absurdos que vive Sinhué (ficticios y reales) hasta la antedicha efervescencia de Grey, con sus alargadas sombras, median muchos siglos. Pero la leggerezza y la stupidità siguen siendo  el lubricante que hace funcionar sin tropiezos la sociedad.

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10 comentarios en “SINUHÉ EL EGIPCIO, MIKA WALTARI

  1. Enorme novela y ejemplo conspicuo de lo que debe ser la narrativa histórica. El maestro finlandés Mika Waltari es esencial en esa veta. Por otro lado, Sinuhé, el egipcio es una obra de grande visión analítica, no sólo del periodo histórico que retrata, sino de la civilización humana de todos los tiempos.

    Una de mis obras indispensables y que me ha marcado desde la primera vez que la leí en mi niñez, como lo volvió a hacer en su segunda lectura, durante mi juventud, y la más reciente, hace unos meses.

    Abrazo enorme, Pepe.

  2. Gran reseña amigo… tenés un gran poder: el de convocar a la lectura con tus elocuentes palabras… Me parece que e mayor legado de este libro es lo que le deja al lector: un cúmulo de enseñanzas de vida, de importante valor. Interesante también lo que señalabas respecto a las antinomias y contradicciones del Ser Humano. Creo que en la variedad, incluso en la oposición reside la capacidad de superar lo que se contradice para condensarlo en una síntesis superadora.
    Gracias pro compartir con nosotros, José. Un abrazo grande. Aquileana ⭐

    • Muchas gracias, Aquileana. Estoy contigo en que hay que tomar todas las hebras del tapiz humano para tejer una obra de artesanía armoniosa que sea, en efecto, una síntesis superadora. La pasividad (a veces tan celebrada) puede ser criminal, y la agresividad bien canalizada puede hacer mucho bien. Un enorme abrazo y gracias por ser siempre tan gentil.

  3. Leí el magnífico escrito , hace muchos, muchos años y por lo tanto, poco me acuerdo de él, aunque como arriba dice Ernesto Cisneros, hay obras que al leerlas, te dejan una “cicatriz” para siempre. Pero las cicatrices se borran con loa años. De todas formas José, leerte es un placer.

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