LA PESTE, ALBERT CAMUS

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Comprendo que Jean Paul Sartre fuera un héroe para mucha gente (formó parte de la Resistencia francesa durante la II Guerra Mundial y arriesgó su vida varias veces por la causa). Pero fue un héroe con alma de villano. Al menos en parte. Albert Camus fue primero su amigo, y luego un glaciar se extendió entre ambos. ¿Por qué? Porque para Sartre el fin sí justificaba los medios para imponer la justicia de la revolución. Las famosas “manos sucias”, cuya legitimidad fue contestada con elocuencia por aquel otro filósofo y novelista francés de madre menorquina (y también antiguo miembro de la Resistencia). Apellidado Camus.

Los dos coincidían en que estamos solos. La vida no tiene sentido, pues ese sentido lo creamos cada cual con nuestras creencias, expectativas, acciones…

Para el héroe de la Resistencia francesa en la II Guerra Mundial, Sartre, “el infierno son los otros”. Camus sostiene, en este libro que hoy traemos, que el infierno se soporta mejor con los otros. Si no hay sentido, si no hay dirección ni verdad en el mundo, al menos caigamos juntos, luchando. En La Peste, como el nombre nos indica, la lucha es contra una epidemia que arrasa Orán, en Argelia. Pero toda lucha tiene algo de guerra. En ese sentido me convence el paralelismo que traza Caballero Bonald en el prólogo entre el Orán asediado por la peste y París sometida a la enfermedad nazi.

Pero esa guerra simbólica va más allá. Es la guerra librada contra la enfermedad que llevamos sin estar enfermos, no sólo la maldad, tan etérea a veces que se escurre entre los dedos de la conciencia. Estoy pensando en la enfermedad del mal banal, del que hablara Hanna Arendt: ese pasotismo, indolencia, ese cerrar filas con la opinión dominante para no señalarnos ni ponernos en peligro. En cierto sentido, los valientes que ayudan, en La peste, a los enfermos son como los parisinos que no tragaban el particular agua de Vichy que les querían dar.

Lo fácil, cuando ocurre una tragedia colectiva, es salir corriendo. Pero estamos acostumbrados a ver que eso es una excepción. Lo más habitual es ver como en terremotos, epidemias como la que acontece en la novela, y otros dramas la gente se moviliza para ayudar; se olvidan de sí mismos y acuden a socorrer a los otros. Acción paradójica de la iracunda masa humana.

Y, sin embargo, cuando la desgracia la trae un tirano las cosas son diferentes. La amenaza no tiene un perfil tan definido como en una hecatombe natural, y el miedo se filtra bajo las rendijas de las puertas, entra sin ser notado. Se apodera de los corazones sin apenas aspavientos.

Un velo de comodidad cubre los ojos para no ver la tragedia ajena, para que las injusticias sean invisibles. Y no nos salpiquen. Lo mismo da que estemos en la Francia ocupada por los nazis, la Unión Soviética, o Euskadi en los tiempos amargos del terrorismo. Esa mirada que no ve, tan humana, tan nuestra, es peor que la peste. En esas circunstancias siempre hay héroes que se resisten a comulgar con la ponzoña diaria suministrada por el régimen. Movidos no sabemos por qué resorte (orgullo, desesperación, vanidad, miedo, altruismo…) da un paso hacia delante, y cada uno de sus gestos dice “no”, aunque sean cautos. Algunos de ellos, o muchos, llenan portadas de periódicos o abren el telediario cuando cambian las tornas y cae la torre del miedo.

Hay otros héroes que nunca salen en los telediarios, a los que nadie saca una foto. A lo mejor murieron, quizá viven pero nadie se acordó de ellos en la zarabanda de la victoria final. Algunos son tan libres, íntegros y rebeldes como los protagonistas de esta novela. Y como su autor.

Durante buena parte de su vida Camus pensó que la vida no tiene sentido. Pero que, a pesar de ello, merece la pena vivirla con valentía, honestidad y la mano tendida a los que sufren. Para mí la vida, como toda obra de arte (una tragedia, un poema, un cuadro…) sí tiene sentido. Pero admiro el coraje de enfrentarse al vacío sin renunciar a los valores humanos.

albert camus

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15 comentarios en “LA PESTE, ALBERT CAMUS

    • Muchas gracias por valorar la entrada, Antonio. Las circunstancias la dan hecha si uno no vuelve la cara (si no para actuar por lo menos para pensar). Alguien dijo que lo que nos mata no es la acción de los malos sino la pasividad de los buenos, algo así. Me parece una frase muy acertada y un verdadero reto para la gente de bien. Un abrazo y gracias por el comentario.

  1. Camus, filósofo fundamental, junto con Sartre, del existencialismo francés, un literato profundo y universal. “La peste”, junto con el resto de su obra literaria y filosófica, indispensable para entender la esencia humana.

    No necesito añadir que es uno de los autores que más admiro y amo, como literato y como pensador.

    Gracias por tan deliciosa publicación sobre este hombrón y esta enorme novela, Pepe querido. Como siempre, es un gustazo leer tus líneas. Te mando un grande y caluroso abrazobeso, amigo.

    • Muchas gracias María por comentar. Realmente Camus es un autor que merece la pena. No sólo por lo que escribió sino por lo que fue. Pocas veces los escritores son coherentes con sus ideas en la vida que llevan. Un saludo.

  2. Hola, acabo de aterrizar en tu blog y me he quedado atrapada con tus palabras y las reflexiones tan acertadas que haces. Nos dejamos llevar por la corriente, dando por hecho que la sociedad sabe y nos inculca lo correcto, y los rebeldes son aquellos que se atreven a dudar.
    Me quedo con el nombre del libro y el autor que no conocía.
    Saludos!

    • Hola, Aída, te agradezco tus amables palabras y me alegro de que te haya interesado la entrada. Estoy de acuerdo contigo, los rebeldes dudan de lo que se les vende como obvio y buscan su propio camino. Me gustaría tener la fuerza suficiente como para ser uno de ellos (no me descarto, por si acaso).
      Un saludo, Aída, y gracias por la visita y el comentario.

  3. Es una excelente reseña, como siempre lo son las tuyas, querido José..
    Me pareció muy bien señalado el contexto.. a veces un lector desprevenido puede perderse circunstancias que rodean histórica y socialmente un determinado libro, por lo cual la lectura de banaliza…
    Importante igualmente que destacaras el Tema del Otro, punto basal de la filosofía existencialista tanto de Sartre como de Camus…
    La frase que citabas `l´enfer c´est les autres´ fue acuñada originalmente por Sartre en su obra de teatro `Huis Clos´, traducida al castellano como `A puertas Cerradas´… te le recomiendo, si no es que ya la has leído… Un fuerte abrazo y felices fiestas para vos, amigo. Aquileana 🍀🌠

    • Muchas gracias Aquileana. Mis reseñas son siempre incompletas, más que tapices bien tejidos son hilos sueltos. Me agrada ver que alguno de esos hilos puede ser sugestivo. Como bien dices, eso de “el infierno son los otros” proviene de la obra teatral que mencionas. No la he leído pero supe de ella por un comentario del psiquiatra Stanislav Grof en su libro La mente holotrópica. Allí comenta una mala experiencia que tuvo Sartre con el peyote, que influyó poderosamente en su forma de ver el mundo como algo hostil y absurdo. El mismo sentido de “cerrado”, sin salida, que sugiere el título de la obra teatral está relacionado con el tipo de vivencia que experimentó con esa droga de forma aterradora.

      Muchas gracias, Aquileana, por tu lectura siempre inteligente, atenta y culta de mis entradas. Que tengas unas navidades inmejorables, un abrazo enorme.

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