LA INCREÍBLE Y TRISTE HISTORIA DE LA CÁNDIDA ERÉNDIRA Y SU ABUELA DESALMADA

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Este libro del añorado Gabo es un ramillete de relatos coronados por el que le da nombre, narrando las desventuras de la muchacha cándida y su infausta abuela. Después volveremos con ellas.

En el narrar torrencial y poético de García Márquez hay, como saben, tachuelas de fantasía que, lejos de alejarnos de lo real, nos sumergen aún más en su cauce. Bañándonos con su sentido del humor, ternura, ojo satírico…

Si un relato nos dice “Pedrito vivía en una luna de Júpiter”… sobresalta nuestra realidad cotidiana. Y podemos hacer dos cosas, pasar del relato y leernos un “objetivo” periódico, quizá una “verosímil” novela romántica; o bien continuar con el relato fantástico para ver dónde nos lleva. Pero ya estamos avisados.

En el realismo mágico los personajes (o el incansable narrador) nos describen sus anécdotas maravillosas con tanta naturalidad que, cuando queremos darnos cuenta, ya estamos metidos de lleno en su mundo. Si Pedrito (o su observador ocasional) empieza por hablarnos de cómo vive allá en la luna de Júpiter, qué hace, cómo es el paisaje… de repente nos encontramos en su mundo. Por eso Blacamán el Bueno, y el Malo, son tan chispeantes como factibles. El colombiano tomó conciencia de este tipo de cosas cuando leyó un desasosegante relato sobre un tipo convertido en cucaracha. No parecía menos convincente que las cuitas de alguien que se siente arrinconado por una sarta de funcionarios abusones.

Me resultó mucho más difícil seguir “Ojos de perro azul”, otro libro de cuentos de García Márquez. He de confesar que allí no encontré el hilo. Son relatos tumultuosos, confusos, agobiantes… Los que componen “La increíble y triste historia…” son más accesibles, al menos para mí. Son estos, sugeridos (no definidos) en pocas palabras inexactas:

Un viejo con unas alas enormes, como lo extraordinario se puede convertir en un incordio.

El mar el tiempo perdido. Cuando el mar huele a rosas cualquier cosa es posible.

El ahogado más hermoso del mundo. Un desgraciado, y hermoso, ahogado puede convertirse en herencia común y motivo de hermandad.

Muerte constante más allá del amor. Nunca es tarde para encontrar la vida en el rostro insospechado de la amada.

El último viaje del buque fantasma. A veces los fantasmas brillan bajo la luz del sol.

Mención aparte merece Blacamán el bueno, vendedor de milagros, capítulo descacharrante y truculento en la mitología del caribe que es la obra entera de Gabo. Por esa narración discurren los, en tal obra, ubicuos mercachifles, muchedumbres asombradas, prodigios, engañifas… Sobrevuela incluso el tópico del doble (como en William Wilson de Poe, Jekyll y Hyde de Stevenson… y las infinitas referencias que hay).

Nos queda el último, La increíble y triste historia de la cándida Eréndira… y, ya saben.

Eréndira y su abuela ya se habían paseado por las páginas de Cien años de soledad en su penosa caminata del vicio y el olvido. Gabo prestó atención a esos personajes y les preguntó por su azarosa existencia. Por supuesto, no “inventó” su historia, esta de la que les hablamos hoy. A no ser que entendamos el verbo “inventar” en una de sus acepciones arcaicas, como “encontrar”. García Márquez se limita a desenterrar ese relato oculto de sus vidas que yace ahí desde el principio. Entendemos que Eréndira fuera reacia a hablar de sus cosas (desgracia, prostitución y más…).

Los impacientes por conocer todo el argumento disponen de cientos de spoilers en la red. Qué más da el final del relato. Olvídense del argumento, el qué, y fíjense en el cómo. No voy a decir que ahí reside toda la literatura pero sí que en el cómo se remansan las aguas y crece la fauna literaria de más porte. Es en ese fondo cualitativo en el que se juega los cuartos, y gana, Gabriel García Márquez. Ahí es donde fragua su magia perenne de las palabras, saltando, confundiéndose en volatines imposibles pero convincentes. Qué importan, lo decimos una vez más, los argumentos. Si todos están ya inventados, es decir “encontrados”, desde el principio. Qué más da si es un viajero espacial quien nos habla de la soledad, o si lo hace un fraile mendicante y errabundo de la Edad Media. La soledad, como la alegría, el amor, el desamor, están ahí desde siempre. Y aquel periodista menesteroso y afiebrado por juntar palabras de Aracataca se dio cuenta muy pronto. Observó sus propias grandezas y flaquezas, que también (y tan bien) captó en los otros (putas, políticos, militares, vendedores, camareros, labradores, desharrapados, ricachones…) y escribió la crónica, a su manera.

Ahí fuera hay muchas desdichadas Eréndiras, y mucha gente sin alma que las explota. Sólo por eso es más triste la historia que hoy recordamos. Tan triste e irremediable como nuestra condición de humanos.

gabo

 

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10 comentarios en “LA INCREÍBLE Y TRISTE HISTORIA DE LA CÁNDIDA ERÉNDIRA Y SU ABUELA DESALMADA

    • Antonio, me alegro de compartir admiración por el maestro. Sus relatos y novelas están empapados de humanidad, imaginación. Son siempre una inspiración disponible para quien se acerque a ellos. Gracias por comentar, un abrazo.

  1. Hace unos días terminé Cien años de soledad y después de leer a Márquez me está costando leer otras cosas ya que su literatura es incomparable. Gracias por esta entrada, leeré el libro. Un saludo.

    • Te comprendo perfectamente, Mariul. García Márquez tenía una manera única de contar las cosas que hechiza al lector con el encantamiento de sus palabras. Muchas gracias por pasarte y que disfrutes de la lectura. Saludos.

  2. Coincido plenamente, tantas Eréndiras que a veces toman el rol de la desalmada, el único que conocieron, para sobrevivir. Gabo está siempre entre nosotros y el realismo no tiene nada de mágico.
    Un saludo cariñoso desde Argentina.

    • Es curioso porque el escritor colombiano cuenta las mayores atrocidades con su sentido del humor tan particular. De manera que salen amortiguadas de su pluma y no parecen morder tanto. Pero se nota un poso amargo y desvalido tras la cabriola de las metáforas. Como bien dices, a veces resulta muy difícil encontrar algo mágico en lo real. Quizá se trate de una labor sobrehumana, aunque con la literatura uno se hace la ilusión (no sé si real) de encontrar dimensiones insospechadas en lo cotidiano que lo hagan más llevadero. Un abrazo para Argentina, querida Bellaespíritu.

  3. Éste es un excelente libro de García Márquez… bueno, a la vez una historia que da título a un libro…
    lo leí poco después de `Doce Cuentos Peregrinos´…. otro recomendado…
    García Márquez fue un escritor tan prolífico… y no muchos pueden escribir extensas novelas y cuentos breves con tanta maestría… Gran reseña, querido José… Te mando un fuerte abrazo. Aquileana ⭐ .-

    • Gracias por recomendarme “Doce cuentos peregrinos”, Aquileana. Es uno de los pocos libros de Gabo que no he leído. En verdad fue un escritor prolífico y uno siempre se alegra de asomarse a sus historias llenas de alma. Muchas gracias por tu comentario, un abrazo grande.

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